Érase una vez Dabne y cómo surgió hace mmm muchos años

10 Jul 2025

Dabne se comenzó a gestar en el 2004 o quizá un poco antes. Fueron meses en los que estuvimos pensando cómo era eso de montar una … ¿empresa? No nos gustaba vernos así, «empresarias» pero en el fondo lo que queríamos montar era una empresa, que después, en marzo de 2005, se convertiría en una empresa cooperativa: Dabne-Tecnologías de la información S.Coop.Mad.

Así era la primera web de Dabne

Las fundadoras: Amaia y Carolina

¿Y quiénes fuimos quienes fundamos Dabne? Pues fuimos Amaia Castro y Carolina García Cataño. Por aquel entonces participábamos activamente en el hacklab WH2001 aka cielito lindo en la C/Santa Ana 6 de Madrid. Durante esos años habíamos trasteado mucho en el hacklab, habíamos organizado, participado y disfrutado de charlas, talleres, hackmeetings, de las bolitas de queso, de fiestas, domingos copyleft, y un sin fin de momentos que hicieron posible que nos planteáramos si queríamos seguir compatibilizando la vida laboral con el hacktivismo o si queríamos hacer del hacktivismo nuestra forma de ganarnos la vida.

Hablamos mucho, y no fuimos sólo nosotras las que nos planteamos dar el salto, montar “algo” que nos diera de comer además de hacer de la experiencia laboral algo gratificante y alineado con nuestros principios. Así que decidimos estudiar la posibilidad de crear una “empresa”, y para ello dimos mil vueltas, nos fuimos a todo tipo de talleres, charlas, citas en la cámara de comercio y en tantos otros sitios donde te explicaban cómo era aquello de ser “empresaria”, “emprendedora”. Hablamos con los demás colegas que andaban en esas, xsto.info, ikusnet, gnoxys y poco a poco fuimos haciéndonos a la idea de por dónde queríamos desarrollar nuestra idea.

La forma jurídica no tenía porqué ser esencial a la hora de definir nuestra propia forma de trabajar, pero decidimos apostar por una cooperativa, pues nos reconocíamos en los valores de la economía social y solidaria y en aquel momento existía la UMCTA, que como unión de cooperativas nos facilitaba la gestión y puesta en marcha de la cooperativa.

El nombre: por qué Dabne

Una vez habíamos decidido fundar una cooperativa, nos encontramos con que teníamos que elegir un nombre. Ninguna éramos muy dadas a encontrar nombres, así que, entre unos y otras, dimos con uno corto que nos gustaba, Dafne. Pero claro Dafne era un nombre que no nos posicionaría bien en los buscadores, así que le dimos una vuelta. Muy al origen queríamos intentar aprovechar la experiencia que Carolina había tenido con archivos y bibliotecas digitales y ofrecer como servicio la digitalización y creación de aplicaciones web personalizadas para bibliotecas, así que en el nombre lo quisimos reflejar y se convirtió en Digitalización de Archivos y Bibliotecas y Nuevos Entornos, es decir Dabne. El desarrollo de bibliotecas digitales no tuvo lugar pero el nombre nos lo quedamos.

Amaia fue de las primeras programadoras de Ruby on Rails en Madrid, así que aprovechamos toda la potencia de RoR para hacer webs ágiles, aplicaciones a medida y emplear las metodologías ágiles como forma de trabajo. Por aquel entonces casi nadie hablaba de ellas. Fuimos a congresos, encuentros de RoR, y fuimos creando nuestra comunidad técnica alrededor de RoR. Por otro lado también nos movimos en el mundo social, usamos SPIP para crear blogs, y así tuvimos nuestro primer cliente para la realización de la web del Eje Peatonal, una iniciativa para construir barrio (luego el tiempo lo ha convertido en otra cosa) y después llevamos a cabo la primera versión del periódico Diagonal (ahora El Salto) en línea. A ellos les seguirían múltiples webs para asociaciones, cooperativas y organizaciones sociales.

Las apuestas: el software libre y la economía social y solidaria

Y, pese a que nuestro perfil era técnico, también nos involucramos en las iniciativas de economía social y solidaria. Nos incorporamos a COOP57 cuando se estaba formando en Madrid. Después participaríamos de otros espacios cooperativos, y también llevamos a cabo iniciativas para la promoción del software libre con las otras cooperativas compas de viaje, como el intento de promocionarlo en el mundo de las ONGs, o la participación en los inicios de Solimadrid (Asociación Madrileña de Empresas de Software Libre) que formó parte de ASOLIF.

Y así pasaron los dos primeros años, hasta que Margarita Padilla se incorporó y ya éramos tres.

En los años que siguieron, crecimos e hicimos todo tipo de proyectos. Entre ellos, migramos la FRAVM al software libre, plantamos el uso de software libre en instituciones culturales con el proyecto SLIC, liderado por Medialab-Prado, instalamos una intranet con software libre en Casa de América, participamos en el desarrollo de GONG (Gestion para ONGs) liderado por Iepala, o en la aplicación de voluntariado de Amnistía Internacional, trabajamos con AMECOOP para promocionar el uso de las nuevas tecnologías en las cooperativas de mujeres y tantas otras cosas que ya ni la memoria recuerda.

Algunos años después Amaia dejó Dabne, y otros años después Carolina emprendió un viaje en el que quería que Dabne se multiplicase pero no siempre los planes salen como están previstos y finalmente acabó dejando la cooperativa, siendo Marga quien ha dado continuidad al proyecto.